lunes, 13 de mayo de 2013

Viernes 11 de Enero

Día 6

Despertar temprano con música de relajación fue una muy buena idea de parte de la dueña de casa, aún que dudo que esa haya sido su intención. Creo que se puede tomar como el inicio de una despedida. Campartí parte del desauno con ella mientras me preparaba para dejar todo ordenado (casi maníaco -y aquí es donde algunos se ríen de mi-), cosa de llegar y tomar mis cosas al momento de partir.

Al aparecer la pareja decidimos bajar juntos a tomar el bus al mismo tiempo que preparaba mis cigarros caseros. La hora de partida sería justo después de almorzar. Lo que nadie sabía, es que en el camino de regreso a esa ciudad que en un principio no me gustó, me pasaría a visitar otro pueblo que lleva el mismo nombre de un grupo indígena con la esperanza de poder quedarme unos días más ahí.

Una vez teniendo mis cosas listas, la dueña de casa nos ayuda a bajar disponiendo de su auto. Nos despedimos de Miguel que quedó reemplazando a la dueña de la casa, fue una despedida con sabor a "hasta luego". El auto nos dejó en la plaza y la dueña de casa nos despidió en ese mismo lugar, despedida que tenía el mismo sabor. El bus no demoró en llegar, subimos y hablamos con Patrick casi todo el camino en inglés, lo cual me agrada bastante y me ayuda a practicar, mientras María José escuchaba su música. En el camino vimos varios viñedos y quebradas, y fue ahí que les comenté mi intención de desviar mi camino.

Al llegar al cruce, me bajo y vuelvo a sentir ese mismo sabor de despedida. Tomo mi mochila y emprendo el caminar sin seguridad alguna. Como fue la gran tónica en este viaje el preguntar por todo y a todos, no me podía quedar atrás en ese momento por lo queal primer lugareño le consulté por mi destino, quién fue un poco asustadizo al responder. Luego de caminar algunos kilómetros, finalmente encuentro el lugar donde quería estar: una comunidad Hare Krishna. Efectivamente, son muy simpáticos, de buena acogida y grata sonrisa, tal como lo esperaba. Se me acerca un tipo con quién hablé por horas, pero no me convenció. Tuve la intensión de quedarme pero luego no hayaba la hora de irme. Lamentablemente, y contra todo pronóstico, esta comunidad "semi" autosuficiente no me gustó. Lo del tema de la autosuficiencia sí me gusta, pero lo que me descepcionó fue el hecho que es una religión: tienen un dios, oraciones, plegarias y mandamientos, hasta una jerarquía. Imaginé un estilo de vida distinto pero ese hecho mató mis pasiones.

Acto seguido, emprendo mi regreso a la ciudad planificando qué hacer. Como quería visitar a una amiga por su cumpleaños en otra localidad de otra región pero igual de costera, necesitaba planificar bien mis pasos. Se me ocurrió viajar de noche (lo cual resultó ser una pesadilla) y pasé al cine a ver una película recién estrenada como para hacer hora (curiosamente, era mi primera vez que iba sin compañía). Por suerte, pude dormir en el bus pero el despertarfue fatal: "música" reggeatón fuerte a las 8h00 de la mañana.

Al llegar a la gran ciudad cercana a la localidad, me contacté con mi amigo del alma rogando por un refugio decente del cual fui provisto. Visitamos la próxima "ciudad luz" y la recorrimos a pie. Nos encontramos con viejos amigos mientras disfrutábamos de un café, y al volver decidimos fijar la hora para visitar a nuestra amiga (sí, en común) cumpleañera. Fue un fracaso la hora de llegada a la localidad, pero valió la pena la espera ya que fuimos recompensados con una muy grata compañía y alimentos de mi gusto.

"Para saber ganar, hay que saber perder"

Al despertar al día siguiente, decidí volver a mi ciudad de origen, en contra de mis pronósticos. Pero hora de poner en práctica lo aprendido...

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