martes, 7 de mayo de 2013

Martes 8 de Enero

Día 3

Habiendo pernoctado, dormido, descansado, comido y bañado, continúo con la desición de seguir en este camino que no se me ha hecho sencillo de recorrer. Mi destino final no está lejos y el miedo ya se ha roto. Me preparo para salir, para lo cual debo hacer unos trámites, comer, y adquirir un par de cosas domésticas y útiles antes de volver a viajar. Tengo las coordenadas y los contactos listos para mi destino y tengo la fortuna de tomar el bus justo a tiempo antes de zarpar, como si me hubiera estado esperando.

Es estos momentos me encuentro agradecido de la vida por permitirme encumbrar esto. Aún que, más que agradecido de la vida, agradecido de mi mismo. Sólo ansío llegar de día.

...

El lugar es tranquilo al igual que su gente, el cielo es siempre celeste, parejo, sin esa degradez al gris a medida que vas bajando la vista. Me siento como si no fuera la realidad lo que vivo, parece que fuera un sueño en alta definición muy palpable, me siento levitar a veces como si se me inflara el pecho y éste me elevase. Espero que esta sensación no se me quite.

Luego de conocer a quién me hospeda y su amiga, partimos a un café cercano a la plaza para compartir un poco. Me mostraron la plaza con sus hippies de un pueblo cercano vendiendo joyas hechas a mano y luego nos separamos: era hora de una cerveza artesanal. Después de cuatro cigarros hechos por mi, volví a caminar pero esta vez solo y en busca del mirador. Lamentablemente para mi susceptibilidad el camino era oscuro, demasiado, sin luz de luna, así que decidí regresar. Eso sí, se ven estrellas que jamás pensé que existían.

"Las apariencias a veces no engañan"

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