martes, 21 de mayo de 2013

Quiero


Quiero navegar en tus aguas, naufragar, perderme; pasar las tormentas y quedar en pie
Quiero atravesar el bosque de tus lamentos y encontrar la luz que tanto ansiabas ver
Quiero contemplar tu sol acostándose en mi horizonte, y que mi mar te deje libre ser
Quiero apagar mis luceros en el manantial de tu pelo y a tu ritmo por siempre correr

Quiero perder mis dedos en tus caricias, dejarlos en un libre escape de nuestro único ser
Quiero hacer que tus caderas no descansen hasta que por fin podamos desayunar el amanecer
Quiero desenredar la maraña de tus cabellos por donde suelen mis ojos eternamente desfallecer
Quiero que corramos por los senderos donde el fin nos hará descansar sobre nuestra piel

Quiero aparecer en tus sueños y robarte un poco de esa esperanza de volver a despertar
Quiero estar siempre en ti como si en tus entrañas se guardara un lugar para mi hogar
Quiero ser la imagen que refleja tu mente cada vez que las sábanas se esconden tras de ti
Quiero despertar en tus mañanas y ser el sol que te avisa cuando debes volver a sonreir

Quiero ser el motivo de tus sonrisas, el arrullo de tus lágrimas y el vaivén de tus deseos
Quiero volver a nacer dentro de tus abrazos más apretados que con tanto calor anelo
Quiero revivir de las cenizas en tu fuego más intenso para volver a morir calcinado por tus besos
Quiero estar cuando no estés, cuando te pierdas de ti y necesites un roce de mis manos en tu pelo

Quiero encandecer el carbón de tu mirada
Quiero susurrar las camillas del error
Quiero esconder mis manos en tu espalda
Quiero volver a sentirme vivo en tu flor

Quiero dibujar las sonrisas de tu descanso
Quiero ahuyentar los errores del pasado
Quiero sumergirme en el océano de tu vientre
Pero no quiero separme de tu lado

lunes, 13 de mayo de 2013

Viernes 11 de Enero

Día 6

Despertar temprano con música de relajación fue una muy buena idea de parte de la dueña de casa, aún que dudo que esa haya sido su intención. Creo que se puede tomar como el inicio de una despedida. Campartí parte del desauno con ella mientras me preparaba para dejar todo ordenado (casi maníaco -y aquí es donde algunos se ríen de mi-), cosa de llegar y tomar mis cosas al momento de partir.

Al aparecer la pareja decidimos bajar juntos a tomar el bus al mismo tiempo que preparaba mis cigarros caseros. La hora de partida sería justo después de almorzar. Lo que nadie sabía, es que en el camino de regreso a esa ciudad que en un principio no me gustó, me pasaría a visitar otro pueblo que lleva el mismo nombre de un grupo indígena con la esperanza de poder quedarme unos días más ahí.

Una vez teniendo mis cosas listas, la dueña de casa nos ayuda a bajar disponiendo de su auto. Nos despedimos de Miguel que quedó reemplazando a la dueña de la casa, fue una despedida con sabor a "hasta luego". El auto nos dejó en la plaza y la dueña de casa nos despidió en ese mismo lugar, despedida que tenía el mismo sabor. El bus no demoró en llegar, subimos y hablamos con Patrick casi todo el camino en inglés, lo cual me agrada bastante y me ayuda a practicar, mientras María José escuchaba su música. En el camino vimos varios viñedos y quebradas, y fue ahí que les comenté mi intención de desviar mi camino.

Al llegar al cruce, me bajo y vuelvo a sentir ese mismo sabor de despedida. Tomo mi mochila y emprendo el caminar sin seguridad alguna. Como fue la gran tónica en este viaje el preguntar por todo y a todos, no me podía quedar atrás en ese momento por lo queal primer lugareño le consulté por mi destino, quién fue un poco asustadizo al responder. Luego de caminar algunos kilómetros, finalmente encuentro el lugar donde quería estar: una comunidad Hare Krishna. Efectivamente, son muy simpáticos, de buena acogida y grata sonrisa, tal como lo esperaba. Se me acerca un tipo con quién hablé por horas, pero no me convenció. Tuve la intensión de quedarme pero luego no hayaba la hora de irme. Lamentablemente, y contra todo pronóstico, esta comunidad "semi" autosuficiente no me gustó. Lo del tema de la autosuficiencia sí me gusta, pero lo que me descepcionó fue el hecho que es una religión: tienen un dios, oraciones, plegarias y mandamientos, hasta una jerarquía. Imaginé un estilo de vida distinto pero ese hecho mató mis pasiones.

Acto seguido, emprendo mi regreso a la ciudad planificando qué hacer. Como quería visitar a una amiga por su cumpleaños en otra localidad de otra región pero igual de costera, necesitaba planificar bien mis pasos. Se me ocurrió viajar de noche (lo cual resultó ser una pesadilla) y pasé al cine a ver una película recién estrenada como para hacer hora (curiosamente, era mi primera vez que iba sin compañía). Por suerte, pude dormir en el bus pero el despertarfue fatal: "música" reggeatón fuerte a las 8h00 de la mañana.

Al llegar a la gran ciudad cercana a la localidad, me contacté con mi amigo del alma rogando por un refugio decente del cual fui provisto. Visitamos la próxima "ciudad luz" y la recorrimos a pie. Nos encontramos con viejos amigos mientras disfrutábamos de un café, y al volver decidimos fijar la hora para visitar a nuestra amiga (sí, en común) cumpleañera. Fue un fracaso la hora de llegada a la localidad, pero valió la pena la espera ya que fuimos recompensados con una muy grata compañía y alimentos de mi gusto.

"Para saber ganar, hay que saber perder"

Al despertar al día siguiente, decidí volver a mi ciudad de origen, en contra de mis pronósticos. Pero hora de poner en práctica lo aprendido...

domingo, 12 de mayo de 2013

Jueves 10 de Enero

Día 5

Comenzando el último día de mi estadía pagada. Hoy se me presenta la oportunidad de hacer un recorrido por otro pueblo de la zona que lleva por nombre la marca de una bebida alcohólica típica del lugar. El viaje se programa para después de almorzar, lo cual me acomoda bastante, me da tiempo de ordenar mis cosas para partir mañana (cosa que espero no ocurra, pero...). Iremos la dueña de casa, la pareja y yo.

Antes de partir, es necesario llenar el estanque tanto del vehículo (con bencina) como de cada participante (con un helado artesanal y natural). Una delicia. El camino es largo y pedregozo, pero la vista, el relajo y la compañía hace que valga la pena.

Fuimos desde el principio hasta el mismo final del camino, de pé a pa, hasta que nos apareció un cartel del gobierno que nos indica que más allá es territorio estatal y que no se puede conseguir, mientras la dueña de casa nos cuenta detalles del paraje y de los propietarios de casi todos los terrenos. Pero al volver, paramos cerca de una entrada que ella conocía y decidimos entrar a pie. Al darme cuenta del lugar donde estaba, noté que este era mi destino: un charco formado por un riachuelo de aguas cristalinas y de fondo rocoso y viscoso. Aquí es donde desenfundo mi traje de baño (que curiosamente me animé a traer) y poco a poco me sumerjo en este templo de renovación. Y fue eso lo que me ocurrió, me sentí renovado. La temperatura del río era la indicada para sentir como todo mi pasado se alejaba de mi y cómo se me daba la oportunidad de seguir adelante con lo que fuere. Fue sentir cómo una oportunidad se hace física.

Al cabo de un rato, y ya habiéndome acostumbrado a la temperatura del agua, luego de que la niña de la pareja se me uniera, es hora de despedirnos de este sitio justo al atardecer, como si el sol intensionalmente se nos hubiera unido y nos guía para volver. Al retornar, y después de comer y descansar y conversar, una tertulia (de esas ricas y "pesadas") con un vodka al jugo de naranja cierra el día.

"Hasta lo más simple y natural es un milagro en sí mismo"

miércoles, 8 de mayo de 2013

Miércoles 9 de Enero

Día 4

Luego de despertar, ir al baño y compartir un rato con los demás pernoctantes (que por lo demás estaban todos en la misma "aventura" y con la misma disposición que yo), bajé a comprar cosas para mi desayuno. Lo que sí, es que nada explica la hinchazón de mi dedo del medio de mi mano derecha que cargo desde anoche. En fin. Desayuno: queso de cabra, tomate, orégano, merquén, yerba mate y un cigarro. Mientras merendaba, me puse apensar en lo extraña que había sido la noche anterior: sentí miedo, terror, de la oscuridad y su palpitar (literalmente). Sentí que las paredes se caían sobre mi, los ruidos eran más intensos, escuché el sordo sonido del silencio y hasta un par de alucinaciones acompañaban mi inexplicable sudor y pavor. Fue un terremoto dentro de mi. Un exorcismo, tal vez...

Aquí, hay al menos dos personas con las cuales puedo sentarme a conversar de lo que me pasa y, para mi, es un número ideal (ya que sumamos tres). Miguel, de Argentina y Patricio (Patrick) de Estados Unidos. Los tres tenemos vivencias muy distintas, de países con historias distintas, pero cada uno con una visión de mundo que se intersectaba entre sí con la del otro de un modo muy interesante. Tuvimos una conversación muy cargada, de esas que la mente se pone muy pesada cuando acaba pero que sabes que no termina ahí, que puedes conversar por horas pero es mejor buscar una frase para el bronce y descansar.

Martillear y ayudar a Miguel a armar una mesa de trabajo me hizo recordar mi admiración por la carpintería y que, por otro lado, debo hacer algo si quiero permanecer en estas tierras.

Luego de cenar, fuimos los mismos tres de la conversación "pesada" más la compañera de Patrick, María José (chilena), a admirar el espectáculo celestial que el valle tiene preparado cada noche a quien quiera asistir. Pero después de un satélite, unas cuantas estrellas fugaces y una estrella que parecía moverse sólo para alimentar mi paranoia, me dí cuenta que ya era hora de ir a dormir.

"Reconocerse uno mismo es el primer paso a quererse"

martes, 7 de mayo de 2013

Martes 8 de Enero

Día 3

Habiendo pernoctado, dormido, descansado, comido y bañado, continúo con la desición de seguir en este camino que no se me ha hecho sencillo de recorrer. Mi destino final no está lejos y el miedo ya se ha roto. Me preparo para salir, para lo cual debo hacer unos trámites, comer, y adquirir un par de cosas domésticas y útiles antes de volver a viajar. Tengo las coordenadas y los contactos listos para mi destino y tengo la fortuna de tomar el bus justo a tiempo antes de zarpar, como si me hubiera estado esperando.

Es estos momentos me encuentro agradecido de la vida por permitirme encumbrar esto. Aún que, más que agradecido de la vida, agradecido de mi mismo. Sólo ansío llegar de día.

...

El lugar es tranquilo al igual que su gente, el cielo es siempre celeste, parejo, sin esa degradez al gris a medida que vas bajando la vista. Me siento como si no fuera la realidad lo que vivo, parece que fuera un sueño en alta definición muy palpable, me siento levitar a veces como si se me inflara el pecho y éste me elevase. Espero que esta sensación no se me quite.

Luego de conocer a quién me hospeda y su amiga, partimos a un café cercano a la plaza para compartir un poco. Me mostraron la plaza con sus hippies de un pueblo cercano vendiendo joyas hechas a mano y luego nos separamos: era hora de una cerveza artesanal. Después de cuatro cigarros hechos por mi, volví a caminar pero esta vez solo y en busca del mirador. Lamentablemente para mi susceptibilidad el camino era oscuro, demasiado, sin luz de luna, así que decidí regresar. Eso sí, se ven estrellas que jamás pensé que existían.

"Las apariencias a veces no engañan"

Lunes 7 de Enero

Día 2

Después de haber dormido 1h30 me doy cuenta de que el frío es más grande que el sueño en estas circunstancias, así que nuevamente emprendo el caminar sin destino claro (salvo la búsqueda de un refugio).

Me siento en el suelo bajo un paso de nivel cual vagabundo descansar en su hogar después de haber caminado una hora y esquivado perros callejeros. Por muy pocos segundos, me sentí como en casa. Mis ojos se cierran solos, implacables, mientras luchan contra los bocinazos de un par de autos que suplicaban por atención, cosa que jamás entendí. Dormité una hora.

Cansado de tener que caminar mucho sin encontrar un punto medio entre el mar y la ciudad (cosa que después me explicaron el por qué), me encamino hacia la otra ciudad, la siamésa, con la esperanza de encontrar algo más apegado a mis espectativas. Lo cual, gracias a mi "suerte", ocurre.

(Hasta este momento, no había tenido tiempo de pensar)

Algo parecido a Valparaíso pero menos turístico se abre camino ante mis ojos, lo que me permite caminar y buscar un sitio donde hospedarme y dormir algo. Luego de recorer a pie con mi mochila al hombro y de haber consultado con las personas de la caseta turística por alojamiento, surge una nueva oportunidad bastante inesperada a esa altura del viaje. He aquí la encrucijada del destino: volver a tener algo próspero (en teoría) con lo que andaba buscando y con quien yo quería, o seguir con mi camino hasta llegar donde me lo propuse.

Luego de haber encontrado un oasis mental y una hora más de descanso, conozco a una persona muy amable con un lugar (pagado) donde pasar la noche en la ciudad que no me había dejado dormir. La decisión se toma por sí misma.

"Hay que ser perseverante, primero, con uno mismo"

Domingo 6 de Enero

Día 1: No todo es lo que esperas

Al parecer, tomar el bus de las 19h00 no fue tan buena idea porque no consideré la hora de llegada. Estas son cosas que pasan cuando tomas una desición desesperada respecto de tu vida, o de un momento de tu vida, o de la suma de varios momentos de tu vida. Ahora son las 3h17 y espero poder descansar un poco en la playa tomando en cuenta mi destino final y que estoy perdido en Avenida del Mar.

"Para que haya calma, primero debe haber tormenta"