Aquí estoy. No sé cómo llegué hasta aquí pero llegué. Podría sentarme a pensar en todo lo que hemos hecho juntos, recapitular cada mirada, cada gesto, cada palabra articulada y movimiento realizado, pero, sin embargo, no lograría acercarme a todo lo que me has hecho sentir ni a expresar cómo has revolucionado cada célula, neurona y hormona dentro de mí. Se me escapa por cada poro de mi cuerpo y no lo puedo controlar; no lo quiero controlar.
He pensado y creído que podía hacerlo, que podía poner un poco de razón en mi sentir, como siempre lo he hecho, como siempre me he "defendido". Y no puedo, no. Quisiera mantener en mí, guardar quizás, un poco de cordura para seguir adelante, como siempre, solo un poco para seguir viviendo como lo he hecho hasta hoy. Pero no lo había visto hasta ahora, gracias a tí, que no es eso lo que me hacía libre. No es la cuota de mente lo que hace que todo esto tenga sentido, no, en lo absoluto. No es la cuota de entendimiento lo que me hace entenderlo, sino que ha sido eso lo que me aleja de mi sentir por tí.
Ya no quiero pensar más, ya no quiero racionalizarlo. No lo quiero entender. Estoy aquí no por todo lo que pienso en tí ni por todo lo que te extraño cuando no estoy a tu lado. Estoy aquí por todo lo que he logrado sentir por tí.
No es gratis, no es a pito de nada. Y es que no puedo creer lo maravillosa que eres. Tienes tanta fortaleza como carisma, tanta bondad como sentido común. No eres "solo una mujer", ¿sabes? No eres solo un cuerpo o un rostro que el resto pueda admirar, acariciar o hasta desear, no eres solo lo que muestras a los demás sobre un escenario, donde te aplauden por tu majestuoso talento y tu imponente desplante; no eres solo lo que tu cuerpo te permite hacer.
Eres entrega y pasión, eres locura y coherencia, eres magia, brillo encandilante, eres creación y deconstrucción. Eres fuego, eres agua; pasión y emoción. Cuando he tenido el honor de sentir tus abrazos me siento en tranquilidad, y es como si llegaras a rincones insospechados y los abrazaras también, como si quisieras que esté en calma aún cuando no te lo propongas. Me siento tan afortunado de que me hayas elegido para compartir tu intimidad, como si un rincón de tí me albergara con cariño y dedicación, casi sin merecerlo, como si no fuera digno de tu amor sin condición.
Además de toda la inmensa gratitud que siento por todo lo que me has entregado, por la maravillosa mujer que has logrado ser y compartir conmigo, sí, hay algo más: mi amor, aquí estoy, amándote.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario